jueves, 13 de junio de 2013

"Las siete preguntas que debe saber responder ahora el educador del futuro"

1.- ¿Es posible o necesario enseñar a partir de los conocimientos previos de nuestros educandos?

2.- ¿Cómo enseñar y qué enseñar de manera integra?

3.- ¿Es necesario conocer las características individuales de nuestros educandos y contextualizar sus contenidos?

4.- ¿Los docentes debemos entregar una educación que potencie la pertinencia cultural?

5.- ¿Cómo le planteamos el futuro a nuestros educandos?

6.- ¿Debemos fomentar la comprensión de nuestros alumnos?

7.- ¿Cómo podemos preparar a nuestros alumnos en el contexto  emocional y de relaciones interpersonales?

sábado, 1 de junio de 2013

Comentarios a la Obra "Los Siete Saberes Necesarios Para la Educación del Futuro"

Comentario de la obra “Los siete saberes necesarios para la educación del futuro” de Edgar Morín


  Mientras que para algunos el concepto Educación evoca en su sentido más amplio la idea de instruir a través de proporcionar los conocimientos necesarios para manejarse en la sociedad, para el reconocido filósofo francés Edgard Morin (1999), la educación tiene una connotación trascendental dentro de la sociedad, puesto que este pensador la concibe como un instrumento de cambio de mentalidades para las nuevas generaciones, lo que contribuiría a palear lo que el denomina como la catástrofe mundial que amenaza al mundo. Morin enfatiza en la problemática en la cual nos veremos envueltos como seres humanos más temprano que tarde, por lo que hace un llamado de alerta a replantearse ciertas cuestiones.
Actualmente, la sociedad se encuentra inmersa en una infinidad de problemáticas de toda índole, ya sea social, cultural, educacional, política, económica y ecológica, hechos que como futuros docentes nos hace reflexionar sobre cómo será el mundo en el que deberemos educar en cinco, diez o quince años más.
Día a día, observamos por televisión campañas humanitarias que buscan crear conciencia entre las masas, a fin de movernos a cuidar nuestro planeta y así velar por el futuro de quienes serán nuestros hijos y nietos. Sin embargo, los continuos esfuerzos de algunos pocos parecieran ser en vano, y junto con ello la calidad de vida del ser humano parece estar condenada. Es por tal razón que nos preguntamos ¿qué hace falta para que nuestra sociedad despierte del letardo en el que se ve envuelta?, es justo ahí donde aparece el inquietante llamado que realiza Morin al señalar que se debe crear conciencia de que todos tenemos los mismos problemas, y por tal razón lo que se haga afectará a todos de la misma manera. Bajo éste escenario es que a continuación presentamos:


Desafíos para el educador: Barreras a derribar


  • En un Mundo sumido en un complejo proceso de globalización, la diversidad cultural junto con enriquecer la sociedad en la que vivimos supone un desafío para la labor docente, puesto que exige que el profesorado conciba a sus alumnos como personas individuales, con características personales, únicas e irrepetibles.
  • El carácter unilateral que en algunos casos aun recibe la enseñanza exige que el profesorado actué como facilitador de un aprendizaje integrador que promueva la interdisciplinariedad y el trabajo conjunto.
  • Acabar con la idea de que existe una verdad suprema y absoluta que casi por un carácter divino no debe estar sujeta a cuestionamientos o mutaciones.
  • Derrumbar la idea arcaica que proporcionaba al profesor un carácter infalible, más bien concebirse a sí mismos como seres perfectibles que son capaces de nutrirse con la crítica.
  • Derribar la concepción de la labor del profesor como mero transmisor de conocimientos, entendiéndolo como el profesional de la educación que tiene la compleja tarea de lograr en sus educandos la comprensión de dichos conocimientos.
  • Lograr que los estudiantes se consideren a sí mismos como parte activa de la sociedad.
  • El pensamiento policéntrico defendido por Morin revela su intensión por formar estudiantes integrales, aspecto con el que concordamos, puesto que es importante considerar que la epistemología tradicional tan solo se limita a la observación del conocimiento desde una perspectiva meramente cognitiva, mientras que de acuerdo a la propuesta formulada por este reconocido pensador la construcción del conocimiento debe ser pensada como un proceso cultural, social e histórico, hecho que contribuiría a la formación de lo que consideramos alumnos más preparados y capaces de enfrentar los desafíos que le presenta este mundo.


Como docentes en ejercicio, nos preocupa de sobremanera nutrirnos con herramientas que faciliten nuestra actualización permanente, nuestros objetivos son claros, aspiramos a una transformación que nos permita desarrollar como ideal la educación del futuro, y con esa idea en mente es que planteamos:


Redes Necesarias a construir:


  • A nivel humano, directamente relacionándose con el estudiante se hace necesario establecer una comunicación estrecha que permita reconocer la individualidad del alumno, interiorizándose tanto con sus aspiraciones, pensamientos, valores, etc.
  • A nivel grupal, se hace necesario conocer el clima que predomina dentro del curso, sus potencialidades y debilidades, así como las metodologías de trabajo que dan mejor resultado bajo dicha realidad.
  • A nivel del grupo familiar resulta imperante contar con la presencia y la participación activa de quienes forman parte del entorno más cercano de los estudiantes, pues ello facilitará un trabajo mancomunado contribuyendo a la formación desde distintos frentes.
  • A nivel social, resulta responsabilidad de todos aportar a la superación de los desafíos en educación, más aun si se considera que uno de los objetivos trascendentales del educar es formar ciudadanos integrales.
  • A nivel aun más macro, y atendiendo a las necesidades que demanda el siglo XXI se hace necesario establecer redes de comunicación acorde a un Mundo Globalizado donde las Tic´s son una realidad que se ha posicionado.



Con los desafíos y las redes necesarias para superar dichas barreras en mente, es posible establecer:


Qué dice Edgar Morín al Chile de hoy


En su obra Edgar Morin hace referencia a aspectos que serían de gran relevancia para poder generar un cambio dentro de la educación de acuerdo al contexto social e histórico que estamos viviendo. Según Morin, la educación representa la fuerza del futuro, por lo que sería necesario replantearse algunas cuestiones, ya que los nuevos saberes que se van gestando deberían ir de la mano junto con el cambio social. Bajo éste escenario es que el aporte de “Los siete saberes necesarios para la educación del futuro” nos invita a propiciar un cambio a nivel local, para de esa manera contribuir a un cambio estructural y global.
Hoy día resulta inconcebible continuar insertos bajo un sistema educacional añejo, ignorando las particularidades de quienes tenemos en frente, seres únicos que merecen a lo menos una revisión de nuestra praxis educativa, lo que al mismo tiempo implica erradicar nuestras conductas tradicionales, y reformular las políticas y los programas educativos de nuestro país con miras a largo plazo.
Ahora bien, conscientes de los desafíos que se presentan, nos preguntamos ¿quiénes sino nosotros, los encargados de educar a las generaciones futuras deben asumir esa responsabilidad? Si bien la tarea es de todos, somos nosotros, como profesionales de la educación en ejercicio, quienes debemos centrarnos en cumplir con nuestra parte, tanto haciendo un llamado al cambio, a la reformulación y a la transformación, como trabajando activamente por dicha noble causa que solo busca formar una sociedad con identidad y conciencia terrenal que luche por la conservación de su hogar.
Finalmente, si bien los saberes abordados por Morín en la obra titulada “Los siete saberes necesarios para la educación del futuro”, promueven un interesante debate en el Mundo de la docencia, lo que nos mueve a generar nuestro propio pensamiento ante esta problemática, la cual continuamente ha sido ignorada, cabe señalar que cada uno de dichos saberes no deben ser considerados en ningún caso como una especie de receta mágica que resultará inequívocamente en una mejor educación, sino mas bien, deben ser concebidos en su conjunto, como un camino o pauta a seguir que aspira a una reformulación que daría lugar a la educación que todos esperamos para el presente y el futuro, cambios que exigen trabajar hoy.



Las Diez Competencias Exigibles al Docente del Siglo XXI

Las diez Competencias Exigibles al Docente del Siglo XXI
Históricamente Educar nunca ha resultado ser una tarea sencilla, menos aun si consideramos el contexto en el cual nos encontramos inmersos hoy, basta con mirar a nuestro alrededor y observar las deficiencias de nuestro actual sistema educativo. Si bien a primera vista el panorama no resulta nada alentador, más aun si pensamos en los nuevos desafíos que supone vivir en un Mundo marcado por las Nuevas tecnologías, que presume dar forma a lo que popularmente se conoce como la Sociedad de la Información, a partir de lectura analítica y crítica del texto de Iván Oliva, hemos desarrollado un listado con las diez competencias del educador del siglo XX, que a nuestro juicio constituyen una propuesta que nos ayudará a mirar en futuro de la Educación del hoy y del mañana con una mirada algo más esperanzadora.
Nuestra propuesta incluye los siguientes aspectos:
  1. Ser una persona idónea y con una incuestionable ética profesional.
  2. Promover la generación y el desarrollo de conocimiento, destrezas, habilidades y valores que contribuyan a la formación de ciudadanos integrales
  3. Mostrar un nivel de pensamiento crítico y reflexivo que logre incentivar en sus estudiantes dicho manejo.
  4. Contar con la habilidad que permita transmitir de manera clara, precisa y entendible a los estudiantes conocimientos de alta complejidad.
  5. Poseer una metodología para la enseñanza del aprendizaje acorde a las necesidades de sus estudiantes.
  6. Generar  Aprendizajes Significativos en los Educandos.
  7. Desarrollar trabajo colaborativo y en equipo, en pro de objetivos mancomunados.
  8. Promover estímulos atractivos y motivadores que permitan, en un Mundo bombardeado por las comunicaciones y las nuevas tecnologías, despertar el interés de los estudiantes, captar y mantener su atención.
  9. Dominar de las TIC´S que forman parte de la Sociedad del Conocimiento.
  10. Contar con las competencias necesarias para el desarrollo de investigaciones en el área de la Educación, entendiéndose que el conocimiento es fecundo.
Si bien el desafío no resulta sencillo, tenemos la convicción de que si nos esforzamos por aplicar de manera activa los aspecto aquí propuestos, desde nuestro frente académico-profesional, podremos contribuir de manera efectiva a resolver los desafíos de la educación hoy.

Conceptos Claves para la Educación.

1.- EDUCACIÓN: Es el constructo de saberes que adquiere el individuo en su interacción con el medio (cultural, natural, social y emocional). Hace referencia a la formación de personas  en forma integral enfocado en preparar para la vida en sus diferentes contextos.
 
2.- PERSONA: Individuo capaz de adaptarse e interactuar con el medio, según sus propias necesidades.
 
3.- FAMILIA: Conjunto de individuos que conviven y se relacionan de manera parental. Es el primer agente socializador y formador encargado de resguardar, instruir y educar de acuerdo a valores establecidos de manera particular.
 
4.- CENTRO EDUCATIVO: Lugar en donde se entregan o imparten contenidos intencionados para generar aprendizajes que promuevan la interrelación del individuo con su medio.

5.- DESARROLLO: Crecimiento y autoafirmacion personal acorde a las propias necesidades de cada persona.
 
6.- FELICIDAD: Es un estado anímico relacionado con el logro de objetivos y autorealización.

Fundamentos y Coincidencias entre Oliva y Segovia

Coincidencias entre Oliva y Segovia:
 
Oliva plantea como una de las competencias exigibles al docente del siglo XXI que este cuente con la habilidad que permita transmitir de forma clara, precisa y entendible conocimientos de alta complejidad, así mismo Segovia nos señala que un pedagogo debe tener un conocimiento básico de la profesión ya que de esta manera podemos transmitir con mayor seguridad y énfasis nuestros conocimientos a los alumnos utilizando estrategias contextualizadas a los aprendizajes previos del perfil de nuestros estudiantes, de manera que ellos puedan obtener aprendizajes significativos.
Además señalan que el pedagogo debe ser una persona idónea y con una incuestionable ética profesional ya que para nuestros estudiantes debemos ser un referente positivo para su formación.
Otro punto importante de estos autores es que ellos coinciden en que los profesionales de la educción deben ser críticos y analistas, además de promotores de acciones innovadoras y  motivadoras, que logren encantar y provocar en los estudiantes la necesidad de indagar e investigar más sobre los contenidos planteados.

Estado del Arte

ESTADO DEL ARTE
Un autor que en algunos aspectos complementa la obra de Edgar Morin "Los siete saberes necesarios para la Educación del Futuro" (1999) es el educador y teórico de la educación Paulo Freire, específicamente en el libro "Pedagogía del Oprimido" (1992) en donde sustenta una pedagogía en la que los individuos aprendan a cultivarse a través de situaciones de la vida cotidiana. No se trata de una pedagogía para el oprimido, por el contrario, el sujeto debe construir su realidad a través de las circunstancias que generan el devenir cotidiano. Los textos que el individuo construye le permiten reflexionar y analizar el mundo en que vive, pero no para adaptarse a él. Freire habla de una pedagogía libertadora en donde el método deja de ser instrumento del educador con el cual manipula a los educandos porque se transforman en la propia conciencia.
El autor hace referencia a una característica actual de la educación la cual consiste en una narración y memorización excesiva que se presenta en las aulas, sin analizar la esencia de ello, un ejemplo sencillo es: el alumno memoriza que 4 veces 4 es igual a 16, sin percibir lo que realmente significa 4 por 4; dicha situación que Freire concibe como si los alumnos fueran unos recipientes en los cuales se depositan los conocimientos, así el maestro es un depositario y los conocimientos son los depósitos que éste realiza cotidianamente.
También señala en este texto lo importante que es establecer diálogo con el pueblo, pero ello implica emplear un lenguaje similar al de las costumbres del individuo, para que exista una interacción es necesario integrarse a la vida del hombre, investigar su lenguaje, su actividad y pensamiento; posteriormente, a través de la educación problematizadora estos elementos se conjugan para generar conocimiento.
De esta manera se complementa con Morin ya que este señala que se necesita actualmente una educación que cure las cegueras del conocimiento, que se enseñe un conocimiento capaz de criticar el propio conocimiento abriendo la posibilidad para que cada alumno pueda detectar y subsanar los errores e ilusiones del mismo, de esta forma el educador ya no tiene la verdad absoluta sobre el conocimiento que desea transmitir. La realidad y el conocimiento sufren una reconstrucción continua a medida que nuestras ideas evolucionan. Nos plantea que no hay ideas falsas ni verdaderas, cargamos con ideas que son inmutables pero no lo son. Morin además nos propone potenciar la pertinencia cultural y educar desde el contexto de nuestros alumnos, señala que el comprender a nuestros alumnos se alienta a una sociedad mas democrática, pues fuera de esta no cabe la tolerancia ni la libertad.